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miércoles, 29 de febrero de 2012

Vientos antiguos...


Hace tiempo que no sentía este olor... quizás se deba a esta temprana primavera, no lo sé. Acaso alguien puede saberlo? acaso científicos? neurotoxinas, hormonas con nombres impronunciables, agentes lumínicos externos (abducción extraterrestre? esa es otra historia que contaremos en otro momento... ;)).

Lo importante es que hace tiempo que no sentía este olor. Quizás ha sido una partícula de vida extraviada en el viento que casualmente llegó a mí mientras miraba lo hermoso y bello de un destello de luz. Quizás la unión de una palabra libre de la letra y encantada con su brevedad. Sea como fuera ese olor, ese perfume ya, me transporta.
... y el viaje empieza en las antiguas tierras de Arabia, recorre cada uno de sus jardines guardados con tanto tanto celo. Viaja sobre las aguas de la vida que dibujan caminos de flores en su desierto, ese cordón umbilical que une lo viejo con el mar.
Y sigue, hinchando las velas de mi pequeña embarcación, que cruje de una manera entrañable y tranquilizadora mientras se mece en la línea que separa el día de la profunda noche...
Y en tan grato arrullo me dejo llevar, por fin, de nuevo.

Qué gran paz! estirar los brazos, recostarse, cerrar los ojos y encontrar el sueño siguiendo los dibujos que el sol pinta en el interior de mis párpados. Pero este sol no quema la piel, sólo la acaricia, cálidamente, como un amante la tocaría.

miércoles, 22 de abril de 2009

The Earth Day

El día de la Tierra...
otro día en la Tierra...

...
vaya, yo lo celebro todos los días...
...
en fin, la sociedad tinene a veces unas cosas que alucinas. Ya me dirás si no hay maneras y maneras de repartir hipocresía por el mundo que tienen que inventarse un día para nuestro amado planeta, como si el resto del tiempo lo pasaran por ahí... a ver, en Marte?
Quiero verlo.
Como el día de la mujer trabajadora... parece ser que sólo trabajamos un día al año.. qué cosas...
...
Espero no ofender a nadie con mi actitud crítica.
Y si alguien se ofende que piense porqué, porque sólo he dicho verdades. Reciclar un día al año es ser hipócrita, como plantar un árbol una vez al año, sensibilizarse con el medio ambiente una vez al año, etc.
Vives aquí todos los días, así que actúa en consecuencia, no te engañes a ti mismo.
...
en fin, para los que no sepan de qué va:
CLIC! (dále)

jueves, 14 de junio de 2007

Las primeras flores del Jardín Interior

Reino: Plantae
División
: Magnoliophyta
Clase
: Magnoliopsida
Subclase
: Asteridae
Orden
: Solanales
Familia
: Solanaceae
Género
: Solanum
Especie
: S. lycopersicum

"El tomate o jitomate (Solanum lycopersicum (syn. Lycopersicon lycopersicum), anteriormente Lycopersicon esculentum) es el fruto de la tomatera, una planta de la familia de las solanáceas. Las variedades antiguas son potencialmente perennes, aunque en el cultivo moderno se la trata como planta anual. Normalmente mide hasta 1 a 3 m, con un delgado tallo. Las hojas tienen 10 a 25 cm de largo, pinadas, con 5 a 9 folíolos, donde cada foliolo tiene 8 cm de largo, con márgenes serrados; tanto tallo como hojas están muy vascularizados. Las flores tienen 1 a 2 cm, amarillas, con cinco lóbulos en la corola; crecen en racimos de 3 a 12 flores juntas. La fruta es una baya muy coloreada, típicamente de tonos que van del anaranjado al rojo, debido a pigmentos licopeno y caroteno, de 1 a 2 cm de diámetro en plantas silvestres, y mucho más grandes en las variedades cultivadas. El tomate de arbol forma parte del grupo de las frutas." Como siempre, Wikipedia

Todo comenzó el día que mi suegro me ofreció tres jóvenes tomateras aun en su plantero. Las iba a tirar y bueno, ya comenzaréis a daros cuenta de que tengo una faceta de Heroína Verde... siempre a punto para salvar cualquier plantita, arbolillo o lo que sea que sea verde, crezca hacia el cielo y tenga la costumbre de mantener las raíces bien enterradas.

Pues ahí estaba yo, de vuelta a casa con mis tres protegidas.

La historia sigue y sigue, y digamos que se desarrolla más o menos igual de rápido que el tiempo que tarda en crecer una tomatera hasta la altura de un metro y veinte centímetros.
Ante ayer fui a visitarlas a mi improvisado invernadero (vaya, mi galería xD) y ¡Sorpresa sopresosa!
ole ole!!!!!
TATATACHAAAAAAAAAAAAAÁN!
jejejeje, pues ya veis, parece que han estado ocupadas últimamente. A ver qué tal se les da el tema, creo que tendré que poner tutores de refuerzo.
Las tres amiguitas verdes se han estirado mucho buscando la luz del sol y me temo que no resistirán el peso de los tomates sin troncharse.
Ayer las sulfaté con el mejunje de ajo macerado (sacado del recetario de l'hort urbà) y ya de paso espolvoreé los demás planteros, por si los pulgones, mosquitos u hongos decidían emigrar a los cultivos vecinos.

Soy feliz!!!!

lunes, 11 de junio de 2007

En Busca de los Arbolillos Verdes (epílogo)

Acer palmatum rubrum, Acer palmatum, Acer palmatum deshohjoh, Acer palmatum seigen, Acer palmatum aureum, Acer palmatum tamahime, Acer palmatum dissectum atropurpureum.
Familia: Aceraceae.
Origen: Regiones frías del hemisferio norte. Japón.


La victoria tiene un sabor dulce y prolongado, como un vino blanco afrutado. No empalaga nada y te deja relajada y con una sonrisa en el rostro.

Aquí os dejo unas cuantas foros de mis jóvenes arces japoneses. De momento no miden más de 50 centímetros pero son preciosos.
Los dioses no quisieron que se pudrieran y secaran en un almacén y conspiraron para que los viera, con las puntas de las hojas quemadas ya y sin apenas tierra de la que sustentarse. Habían sido maltratados por manos duras y negados de la luz del sol, pero eso ya no les pasará más.
No hay mayor placer que mimar a una planta, al menos es lo que me parece a mí. Sacar amorosamente del tiesto las raíces, escoger una buena tierra y orearla para que se oxigene, la sensación de las manos en las profundidades oscuras y rugosas, porosas y prometedoras... el olor incluso del humus...

Los que me conocen saben que dormiré el sueño eterno apoyada en el tronco de algún álamo de mi jardín, con el rumor de las hojas y el sol destellando entre ellas. Bajo mi cuerpo un lecho de hierba...

Para saber cómo comienza esta historia lee este post

jueves, 24 de mayo de 2007

Contención, potencia

Es curioso.
Si pensamos en el pasado, en la historia secreta de nuestro cuerpo, en la historia secreta de todos los cuerpos, podemos recorrer perfectamente un camino miniaturizante, desconcertantemente minimalista, que nos comprime y condensa hasta convertir la verdad de esa historia en potencia.

Examinemos pues una pequeña semilla.
A simple vista no es más que un objeto, la mayoría de las veces diminuto y poco llamativo a nuestros ojos, que nos pasaría desapercibido si no fuera porque tiene una cualidad de encontrarse siempre dentro de alguna fruta deliciosa, o ser delicioso por él mismo.
Dejemos de lado el tema gastronómico y la afición de las semillas por dejarnos restos entre los dientes y centrémonos en el apartado que nos interesa: la contención, la espera...

Lo encuentro maravilloso en su simpleza. ¿Cuantos años lleva sucediendo algo así? ¿en cuantos lugares? Desde la estación se ve la superficie del planeta, su presencia constante me recuerda lo inquieto del principio, lo sobrecogedor del primer estallido de vida.
Cuando llegué los troncos secos se alzaban en las avenidas como mudos vigías, como columnas retorcidas de formas fantasiosas. La experiencia me ha enseñado que aun guardan savia en su interior lista para el despertar de la vida cuando llega la nueva estación, pero siempre me sorprendo pensando que quizás este año no lo logren, que quizás este año hizo demasiado frío y se heló, que el árbol es viejo, que se agota como nosotros, sólo que transcurre más lentamente...
Y la mayoría me sorprenden con la explosión de color verde, con su olor penetrante a clorofila, con los reflejos del sol sobre sus nuevas hojas. Siempre despiertan en mí una sonrisa.
Ahora mismo asoman por la ventana, agitándose con la caricia del viento, bebiendo de la lluvia como niños. Crecen tan rápido...

Algo grandioso nacido de una semilla diminuta.
De pequeña me gustaba imaginar un árbol en miniatura en su interior, como si de un feto se tratara, perfectamente formado en su pequeña forma. Lo imaginaba como una esponja, creciendo con el agua, cogiendo de la tierra el material para alargar su forma.
Pensaba que su interior era igual al mío, salvando la diferencia de color (mi interior predominanemente rojo, el suyo verde). La sangre nunca me ha gustado y deseaba convertirme en árbol algún día para conseguir escapar de la tonalidad de la muerte.
Referente a este punto; recientemente he leído un libro en el cual aparece una raza alienígena que vive una 3ª vida convertida en árbol. Árboles susurrantes...

Muy hermoso!

Si yo fuera pequenina... pero los humanos no pueden alcanzar la tercera vida, de momento.

En fin, ayer decidí que plantaría un pequeño jardín en mi galería. Los arces japoneses serán perfectos. Los mimaré, desearé que crezcan sanos y fuertes y que sobrevivan al invierno.
Ya os contaré qué tal me va, de momento voy a charlar con la jardinera un ratillo!